Almogávares de Europa III

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 Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.

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rex



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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 12:45 pm

Publicado: 17 Sep 2006 12:54 pm Asunto: ¿Y CUANDO SE PUSIERON AL SERVICIO DE FRANCIA?

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Los almogávares eran bandidos.
No menos bándidos que casi la totalidad de los caballeros de época, y tampoco más que el resto de los mercenarios que tanto abundaban.
Discutís mucho aquí sobre si los almogávares fueron catalanes o Aragoneses, olvidáis, olvidamos, un episodio que los delata, tras el asesinato de Roger de Flor. Los partidarios de su supuesto aragonesismo siempre exponéis que fueron fieles a la Corona de Aragón. Yo creo que hubo ocasiones en que no, sólo fueron si acaso, fieles a si mismos, y ni eso.
Y de ello quiero comentaros sin ánimos de que se enfaden ni unos ni otros, por puro revisionismo.
Pues hubo un capítulo en su historia en que los almogávers SE PUSIERON AL SERVICIO DE FRANCIA.
Esta información la he ido extrayendo de la propia Internet, aunque imagino que habrá libros que la traten.
“ Después de arrasar Tracia hasta los cimientos, se dispusieron a buscar nuevos campos que saquear. Decidieron marchar hacia Salónica y la hueste se divide, para el camino, en tres grupos. Uno de ellos –al mando de Muntaner- marchará por mar, con todas las naves de las que se dispone, las mujeres, los niños, y la mayor parte del botín. Los otros dos grupos marcharán, a un día de distancia uno de otro, por tierra. Todo va bien hasta que se llega a Salónica. Allí, la larvada lucha por el poder existente en el seno de la Compañía desde la muerte de Roger, sale a la luz y se produce una lucha intestina entre los almogávares de los dos grupos. Entenza es muerto en la refriega y Arenós se refugia en una fortaleza griega, rindiéndose posteriormente. Rocafort se hace con el mando absoluto de la Compañía, que mandará despóticamente, manteniendo a los almogávares mediante el afectivo método de saquear un poco por todas partes, con lo que obtiene continuo botín a la vez que los hombres están contentos. Muntaner, que junto a Rocafort es el único de los capitanes originales de la Compañía que sigue con ella, harto de ver a esta convertida en una cueva de bandoleros, decide abandonarla y se vuelve a Sicilia a finales de 1307.
Aparece ahora en escena un curioso personaje, Tibald de Cepoy, francés al servicio de Carlos de Valois, casado con la heredera directa del título –que no las tierras- de emperador del Imperio Latino de Bizancio, por lo que Carlos es, nominalmente, emperador de Bizancio. Pero anda escaso de medios con los que reclamar sus “derechos”. Así que la existencia de una aguerrida hueste de mercenarios sin trabajo en Grecia le viene como anillo al dedo. Y así es como llega a la Compañía el amigo Cepoy, con el encargo de hacerla trabajar para la causa de su señor. Rocafort dice que sí a todo –soldada y vasallaje a cambio de trabajar para el Valois- y la compañía se pone, quien lo iba a decir, al servicio de los intereses de Francia. Al menos nominalmente. Cepoy permanece con ella, pero solamente como observador, sin capacidad de influir en los acontecimientos que se irán haciendo más y más disparatados.
Rocafort instala a la Compañía en Calandria y, desde allí, comienza a asolar los alrededores, mostrándose de nuevo más como una banda de salteadores que como otra cosa. Planea atacar Salónica, ataque que fracasa estrepitosamente. Buscando un objetivo lucrativo y teóricamente más asequible, ordena asaltar los monasterios del Monte Atos. Con esta acción el prestigio de la Compañía –soldados cristianos intentando asaltar monasterios- alcanza su cota más baja, de forma que el rey de Aragón, Jaime II, llega a ordenar a Rocafort que desista en su actitud. Este obedece, pero más porque los monjes se defienden con uñas y dientes y no ha logrado nada positivo, que por cualquier otra cosa. El descontento en la compañía llega hasta tal punto que los adalides de la hueste conspiran con Cepoy y, tras acusar públicamente a Rocafort de despotismo, le detienen junto con su hermano y los entregan al francés que, bien atados, los manda presos a Nápoles. El destino del último capitán catalán de la Compañía no será demasiado envidiable: encerrado en una mazmorra, es abandonado a su suerte, dejándosele morir de hambre y sed. Muerto Rocafort, lo impensable sucede: los almogávares, una vez que Cepoy toma el mando, van a ser dirigidos por un francés.
Lo primero que hace Cepoy cuando toma el mando es abandonar la zona de Calandria, ya totalmente agotada por el continuo saqueo de los almogávares. El problema es que el ejército griego controla casi todas las rutas posibles, así que no queda más remedio que dirigirse hacia Tesalia. Allí gobierna uno de esos señores latinos. El afortunado en cuestión, Juan II, está pasando por enormes dificultades, pues su feudo está plagado de bandoleros, y él carece de los medios necesarios para imponer el orden. Es por esto por lo que recibe encantado a los almogávares, contratando a la Compañía para acabar con los bandidos. Pobre incauto. Ni que decir tiene que los almogávares acaban en poco tiempo con los pobres bandidos. Ni que decir tiene que lo hacen, fundamentalmente, para poder ser ellos los que saqueen Tesalia a placer. Cepoy está cada vez más incómodo en su papel de líder de una banda de salteadores de caminos, y como que sus posibilidades de lograr algo productivo al mando de semejante panda de energúmenos es bastante limitada, se marcha y abandona a todos.
El pasmo en la Compañía es grande. Por vez primera se encuentra sin un líder en el que descargar las culpas de sus saqueos. Así que, quizás un tanto avergonzados, los almogávares deciden redimirse, volver a ser una tropa mercenaria con todas las de la ley y buscar un buen contrato, para lo cual nombran una junta directiva encargada de buscarles trabajo. Mientras tanto, continuarán en Tesalia. Saqueándola. Es cuando entra en escena otro francés, Gualter de Brienne. Pero la historia de su relación con la Compañía si queréis y según me contestéis, la dejo para otro día.
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 12:46 pm

Publicado: 17 Sep 2006 01:53 pm Asunto:

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Joan Fuster ha sido el intérprete principal de Muntaner de estas últimas décadas para un público no especializado;
una de las cosas sobre las cuales ha insistido, con su lucidez implacable de hombre del siglo XX alertado ante de las mistificacions de cualquier imperialismo, ha sido el carácter esencialmente brutal y salvaje de la historia que nos explica Muntaner en sus celebrados capítulos 194-244. Fuster habla en su introducción de Roger de Flor y de sus huestes como de una «mezcla de legión extranjera y de puro y simple *bandidatge.»

No creo que haga falta insistir sobre este punto. Basta con recordar que el mismo Muntaner describe así, a comienzos del capítulo 231, los efectos de la estancia de la compañía catalana a la localidad de Galipoli:

Ara és veritat que nós que havíem estat e'l cap de Gallipol e en aquella encontrada set anys depús lo cèsar fo mort, e havíem-hi viscut cinc anys de renadiu, e així mateix havíem desabitada tota aquella encontrada a deu jornades de totes parts, que havíem tota la gent consumada, sí que res no s'hi collia;
per què convenia per força que desemparàssem aquell país.
(Muntaner, 1926-1951, 84, 17-24)


El subrayado, que es mío, pone de manifiesto qué clase de trato daban los almogávares a la tierra conquistada. Difícilmente se puede encontrar un testigo más espectacular del goce que produce la rapacitat a pleno rendimiento. Muntaner tiene una maravillosa capacidad de estar de acuerdo con él mismo y con todos sus actos, porque se sabe al servicio de una instancia superior, en su caso la Corona a la cual sirve en cuerpo y alma. No nos pueden valer de nada las razones morales que nos obligan, a cierta porción de los hombres del siglo XX, a escandalizarnos ante la brutal ingenuidad *muntaneriana. Muntaner era capaz de expresar con escalofriante eficacia la felicidad que produce la violencia: «E puis trocearon las lanzas e esbullar caballos, que así iban entre ellos como si anassen por un bello jardín» (cabeza. 191;
Las cuatro granos crónicas, 1971, 837).

Prescindiremos, pues, de nuestros prejuicios pacifistas y humanitarios. No los han compartidos nunca las lecturas nacionalistas de Muntaner, ni las que invocan España, ni las que invocan Catalunya. Románticos y postromàntics y somniadors, de una actitud cívica irreprochable, han visto en Muntaner simplemente un hombre «de imperio».

La sorprendente ingenuidad muntaneriana a la cual aludia tiene, aun así, sus puntos débiles;
cuando menos por el que hace referencia a su utilización como fuente histórica propiamente dicho. Y es que el texto del cronista de Peralada es el único relato «latino» de los hechos ocurridos al Imperio Bizantino entre 1307 y 1311 protagonizados por súbditos del rey de Aragón;
aparte de nuestro texto, sólo tenemos, en efecto, los escritos de dos historiadores griegos, Paquimeres y Gregoràs, recogidos a la Patrologia Griega y representantes de un punto de vista más que justificadament xenófobo (Rubió y Lluch 1877). Precisamente desde los tiempos de Antoni Rubió y Lluch los catalanes no hemos preocupado de reconstruir el marco histórico real que da razón de la «heroica barrabassada» (es expresión de Fuster) de los expedicionaris catalano-aragoneses;
ved Rubió y Lluch 1947, que completa una larga serie de monografías suyas. Actualmente contamos con una obra de recapitulación y de síntesis sobre el particular, a la cual remito como fuente de las referencias cronológicas que haga falta esgrimir: Setton 1975

La ingenuidad histórica de Muntaner lo trae a ignorar completamente el hecho que sus almogávares se encontraban al centro de una compleja red de intereses políticos internacionales. Muntaner nos habla de la presencia de caballeros franceses entre la tropa de sus y nunca nos advierte que Teobald de Chepoy, por ejemplo, era nada menos que el hombre de confianza de Carles de Valois, que reclamaba tener derecho a la corona de Constantinopla, en clara oposición a las aspiraciones del rey de Aragón. Este, naturalmente, también tenía a punto sus mecanismos por apropiarse del Imperio Bizantino si los almogávares se lo hacían suyo.

Muntaner sólo parece ver la hueste y sus cabezas: todo aquello que no es perceptible directamente desde el teatro de los acontecimientos no forma parte de su peculiar «realidad», de su irrefutable «viera verdad».

¡Qué le importa a Muntaner la historia reciente del Imperio Bizantino? Desde los tiempos de la cuarta cruzada los aventureros occidentales lo habían tomado como campo de batalla;
esto es suficiente para Muntaner. Él sabe que los Paleòlogo, padre y hijo asociados al trono, no son capaces de mantener derecho su estado y esto es sin duda debido a la naturaleza orgullosa de los griegos, pueblo engreído e ingobernable allá dónde los haya.

Muntaner, pues, no parece tener ningún interés a exponer para los suyos lectores las coordenadas políticas de aquello que él denomina Rumanía. El que nos explica Muntaner a su crónica no responde a las aspiraciones obejetivas de un historiador moderno, ni siquiera a las de su coetáneo Desclot. El relato muntanerino está construido totalmente a partir de la emoción que ha producido en su autor la vivencia de una aventura única: indudablemente nos encontramos más cerca de la literatura que no de la historia.

Muntaner fue en Grecia entre 1302 y 1307;
los acontecimientos de estos años son los que se nos ofrecen como objeto central de reflexión. Todo aquello que nos sitúa cronológicamente fuera de este marco es narrado como un añadido o en forma de colofón. Esto tiene una gran ventaja para el cronista de Peralada y es que, cuando él vuelve a Sicilia en el 1307 con el príncipe Ferran de Mallorca, los almogávares, prácticamente abandonados a su suerte, vagabundean por la Península Balcànica recogiendo más derrotas que éxitos;
no es hasta el 1311 que consiguen instalarse en Atenas tras haber vencido Gualter de Brienne, el aventurero francés que los había precedido en su vocación imperialista. Muntaner nos lo explica como el final feliz de una historia que, tal y como lo había vivido él, era la historia de un fracaso. Roger de Flor, en efecto, no sólo no coronó sus proyectos, sino que vio truncada violentamente su brillante carrera;
la terrible venganza de sus no consigue de contrarrestar el golpe del asesinato del caudillo. Joanot Martorell, que se inspiró en la figura de Roger de Flor por crear su Tirante lo Blanc, también nos cuenta una historia con final triste: el héroe de ficción muero significativamente en Adrianòpolis, la ciudad que no vio caer ningun almogávar, antes de poder instalarse realmente en el poder y disfrutar del amor de la princesa que le había sido prometida.

Hablando de fracasos, de los fracasos que se esconden última de triunfos aparentes, quizás es oportuno de recordar que los ducados de Atenas y de la Neopàtria, conquistados por los almogávares para el rey de Aragón (que fue quien acabó teniendo la titularidad de aquellos territorios), estuvieron vinculados en verdad a Catalunya hasta el 1388, sin que tal vinculación aportara en realidad ningún fruto especialmente significativo, parece que ni económico ni cultural, a pesar de todo lo que se ha llegado a especular sobre el tema. Hay que reconocer lo suficiente y pensar que un buen dia Neri Acciaiuoli sustituyó a los catalanoaragoneses en Atenas sin que la lejana metrópoli pudiera hacer nada por impedirlo.
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 12:46 pm

Publicado: 17 Sep 2006 03:32 pm Asunto:

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Benplantat, si tuviera otro testigo mejor que Muntaner para explicar este episodio, recurriría a él, pero independientemente de la personalidad que tuviera el cronista y las deducciones que tú saques de su conducta no tengo a otro más fidedigno para que nos hable en primera persona respecto a la llegada a Atenas de los almogávares, de la batalla de Cefis y de la formación de los Ducados Catalanes en aquellos andurriales (estos tres acontecimientos, los más importantes de toda la saga). Vuelvo a la sazón insistiendo en que en el momento gobernaba sobre el ducado de Atenas el muy noble y francés señor Gualter de Brienne (aventurero de fortuna). Este caballero poseía un territorio de grandes proporciones, pero se da cuenta de que los recursos con los que cuenta para su defensa no están ni de lejos a la altura de la tarea. Así que sus vecinos, solidarios como siempre para este tipo de cosas, comienzan a acosarle con pérfidas intenciones. La presencia en la vecina Tesalia de una reconocida –aunque harto rapaz- tropa mercenaria le viene como anillo al dedo, así que decide contratarles. Se acuerdan las condiciones con el Consejo de la Compañía y esta, en la primavera de 1310, hace su entrada en Atenas, marchando pronto a proteger las fronteras del ducado. Una vez metida en faena, el rendimiento de la Compañía es tan bueno como lo ha sido siempre. En seis meses los almogávares han limpiado totalmente de enemigos las tierras del ducado. Llega la hora de hacer cuentas y, de nuevo, es aquí cuando surgen las disputas. El duque ni quiere ni pude seguir manteniendo un ejército tan costoso, así que da las gracias a los almogávares y les dice que pueden irse cuando quieran. Cuando estos le recuerdan que les debe muchos dineros, este les responde que así están las cosa y que, o se van por su propio pie, o se les echa. Ante esta amenaza los almogávares sonríen así como torcido y responden que vale, que ahora se van. Pero que volverán. Dicho y hecho. La Compañía, mientras se prepara para el ataque al ducado de Atenas, se retira para pasar el invierno. De nuevo, a la pobre Tesalia. Mientras tanto, el de Brienne , que recuerda con qué facilidad se libró la Compañía de sus enemigos, decide recabar apoyos para acabar de una vez con toda con la presencia de estos molestos sujetos. Caballeros y soldados de toda Grecia acuden para dar la puntilla al pequeño ejército mercenario. Setecientos caballeros franceses y veinticuatro mil infantes de los distintos reinos latinos de Grecia se reúnen para la batalla. Frente a ellos, tres mil quinientos almogávares muy, pero que muy cabreados.
La batalla tiene lugar el 13 de Marzo de 1311. Los almogávares se han situado en la planicie de –lugar evocador donde los haya- Queronea, dejando a sus espaldas el lago Copais. Antes de la batalla tienen lugar un par de hechos curiosos. Por un lado, los mercenarios turcos que aún permanecen con la Compañía, viendo que esta vez no las tienen todas consigo, se pasan de bando sin empacho ninguno;
hecho este que se ve compensado porque los almogávares que están sirviendo con el duque de Atenas hacen lo mismo y se cambian de bando para luchar junto a sus compatriotas. Así que tenemos empate técnico en lo que a chaqueteros se refiere. Por otra parte los almogávares, que pueden ser brutos pero tontos no, se han pasado la noche previa a la batalla cambiando el curso de las aguas que abastecen el lago, de forma que la llanura que hay entre ambos ejércitos está totalmente encharcada. El de Brienne, creyendo que los almogávares no tienen escapatoria por tener el lago tras ellos, busca una victoria rápida y ordena que toda su caballería cargue directamente contra el centro almogávar mientras mantiene a la infantería en reserva. Imagino que podrán ustedes suponer lo que pasa cuando metemos a cientos de pesados caballos de guerra, cada uno con un jinete acorazado montado sobre él, en algo que más que una pradera es un lodazal. Efectivamente. Los caballos se hunden hasta las corvas en el barro, y los jinetes que no caen se revuelven incapaces montados en sus atrapadas monturas. Y es en ese justo momento cuando los almogávares dejan de frotarse las manos y de reírse entre dientes para cargar sobre esa desorganizada masa que antes fue un cuerpo de caballería. Eficaces como una guadaña, atraviesan con sus armas a caballos y caballeros no dejando, literalmente, títere con cabeza. La matanza es brutal, pues los almogávares no hacen prisioneros. Paralelamente, al ver que el viento vuelve a cambiar, los mercenarios turcos –que ya hemos visto que son chicos volubles- chaquetean de nuevo y embisten a la infantería del ejército franco. También aquí la matanza es brutal. Para que nos hagamos una idea, de los setecientos caballeros franceses presentes, solo se salvaron dos. Y ninguno de ellos era el duque. Atenas está ahora desguarnecida, y la Compañía se dispone ahora a cobrar su recompensa.
Comienza ahora una nueva etapa en la vida de la Compañía. Por vez primera se establece de forma definitiva en un territorio, con vistas a controlarlo y gobernarlos según las leyes y costumbres de Cataluña, territorio al que pertenece buena parte de sus miembros. Se nombra un nuevo líder, un catalán, Roguer Desllaur, que anteriormente trabajó para Brienne, por lo que conoce bien el territorio que la Compañía se dispone a gobernar. Y con vistas a darle carácter institucional a la nueva situación juran vasallaje a Federico de Sicilia, que nombra -1312- a uno de sus hijos como nuevo duque de Atenas. El ducado pasa así a estar gobernado por la casa de Aragón a través de la rama siciliana. Si es en 1311 cuando se ocupa en su totalidad el ducado de Atenas –que, por esos caprichos del destino, tiene por capital a Tebas-, los territorios catalanes en Grecia alcanzarán su máximo esplendor a partir de 1318, cuando el duque Guillermo, aprovechando la muerte de aquel Juan II del que ya hablamos, ocupa la totalidad de Tesalia, formando un nuevo ducado que recibirá el nombre de la ciudad que tiene por capital: Neopatria. Toman así forma definitiva los ducados de Atenas y Neopatria, principados catalanes en Grecia gobernados por la casa de Aragón, que se mantendrán –pese a ser más a menudo olvidados que atendidos- hasta finales del siglo XIV. En 1379 es ocupada Tebas –por una compañía mercenaria navarra-, en 1388, Tebas –por los mismos navarros- y en 1390, Neopatria –adivinen ustedes por quien. Es así como termina la presencia catalana en Grecia, poniendo punto final a una historia sangrienta, a veces heroica y a veces dramática, pero creemos que sin duda apasionante, la historia de un montón de mercenarios bajitos y salvajes que, derrochando agallas, pusieron de rodillas al imperio bizantino y volvieron del revés la estructura de los territorios francos en Grecia. Su desaparición coincidió con un renovado ataque del turco, que esta vez venía para quedarse. Pero, de nuevo, esa es otra historia. La misma historia que nos narró Muntaner, y en la que queriendo o sin querer, dejó bién claro el carácter mercenario y por lo tanto delictivo de los almogávares
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 12:47 pm

Publicado: 17 Sep 2006 05:41 pm Asunto: LA VERDAD DE MUNTANER

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Yo no digo que los hechos narrados por Muntaner sean falsos, lo que mantengo es que Muntaner nos transmitió la experiencia de una realidad que para él fue heroica. Esta es su auténtica verdad, la suya «viella verdad». Todo su texto está al servicio de la fiel reproducción de este tesoro incalculable. Entre las infinitas gracias que le han hecho los reyes de Aragón se cuenta también esta: el soldado Muntaner fue sometido a dura prueba en el decurso de una aventura colosal, empresa a mayor gloria de la santa dinastía catalano-aragonesa.
Al iniciar, pues, la lectura de los capítulos que han impresionado a algunos como Rex, hemos de admitir que entramos en un orden de realidad que no es el de los documentos de archivo, ni el de la historia convencional;
aquí la verdad depende sobre todo del testigo ocular de un actor que hace de su partidismo su razón de ser. El relato de los hechos debe ser heroico por naturaleza y la única manera de conseguir algo así por un hombre de la formación de Muntaner es, indudablemente, el recurso a los modelos más obvios de la épica vigentes en su entorno. A la tercera página del texto, Muntaner da una pista inequívoca que nos remonta a los buenos tiempos de los Plantagenet: «que aquest frare Roger fo lo pus llarg hom qui anc nasqués que sol s'hi feu a comparar lo rei jove...» (Muntaner 1926-1951, 7, .
Roger de Flor (cuya realidad era la de un pirata vocacional traidor a su orden templaria, un desertor o algo peor) reproduce el modelo de generosidad fijado por la literatura, en este caso la tradición trobadoresca, tan viva en el ambiente cortés catalano-aragonés de los siglos XIII y XIV, tan vinculada a las personas mismas de los reyes.
El modelo literario exige personalismo: no hay relato sin héroe;
nuestra parte de la crónica empieza significativamente, no con las razones políticas internacionales que trajeron unos mercenarios aragoneses a intentar la aventura de Bizancio, sino con la biografía del caudillo que ideó y realizó la empresa hasta dónde su destino se lo concedió. Empezamos, pues, con una niñez del héroe.
Muntaner expone linealmente los hechos, pero también intercala alguna escena plástica, de gusto cotidiano, costumbrista, con aquella manera entrañable y tan suya de presentar los personajes que admira desde una proximidad casi familiar. Vemos así Roger de Flor todavía niño en Brindisi (era hijo de una dama de aquella localidad y de un caballero alemán que había sido falconer de Frederic II Staufen, muerto en la batalla de Tagliacozzo), subiendo a una nave de templers avarada al puerto, como si fuera un mono: “
E mentre faïa adobar la nau, aquell fadrí Rogeró anava per la nau e per l'eixàrcia, així com si fos un bugiot, molt lleugerament;
e tots dies era ab ells, per ço con l'alberg de sa mare era prop d'allà on la nau tenia llats “
. (Muntaner 1926-1951, 6, 12-16)
Se trata de otra vocación infantil. Roger de Flor aprenderá el arte de navegar (y de piratear) con los hombres del Temple. Durante la caída de Sant Joan de Acre, se comporta heroicamente ayudando a evacuar la población y las riquezas de la villa, pero alguien que se mete allá dónde no lo piden interpreta su gesto como un acto de rapinya. A partir de este momento el héroe ya sólo pertenezco a él mismo;
ha superado la fase de formación, ya puede comprar una galera propia en Génova y ofrecer sus servicios a quienes más le convenga. El destino lo traerá a luchar a favor de un rey extranjero, Frederic de Sicilia: ahora ya tenemos la deseada vinculación del héroe con el horizonte del que es óptimo, la monarquía catalano-aragonesa.
Tras la paz de Caltabellotta, ya no hay hostilidades contra los franceses. Roger de Flor busca enemigos para combatir, asociado a las huestes de mercenarios venidas de la Península Ibérica, los almogávares;
la llegada de la paz lo turba y Muntaner nos lo presenta sumido en sus pensamientos durante las fiestas de celebración de la victoria:


E mentre aquesta festa se faïa tan gran, quisque hagués festa, frare Roger estava en gran pensament;
que ell paria que fos testard, e era lo pus savi hom del món per veure a enant”
.
(Muntaner 1926-1951, 17, 20-23)
Roger es un hombre de acción que tiene el don de saber prever el futuro, «ve de antemano»;
su momento de meditación no puede ser otra cosa que la preparación mental de la gran empresa. También Jaume durante la campaña de València tenía sus noches de insomnio y de preocupación, precursoras de las grandes decisiones.
La empresa imaginada por Roger es realmente genial: se erige en cabeza de los excedentes militares al servicio del rey de Sicilia y se va a Grecia en aras de este por conquistar para él y para el ámbito de poder de la Corona de Aragón una nueva zona de influencia. Muntaner, expedicionario distinguido de la empresa (traía las cuentas de la compañía, y quizás era uno de los pocos que sabían escribir), emprende ahora la misión redentora de explicar la llegada triunfante de Roger y sus mercenarios en Constantinopla, dónde son recibidos como aliados en la lucha contra los turcos.
Aun así, hay algo que no funciona en el esquema literario;
todo parece demasiado planeado para los planes de Roger. Y es que las apariencias son engañosas: en Grecia anida la traición. Si bien el emperador, Andrònic, nombra Roger de Flor megaduc y lo casa con una princesa de sangre real, su hijo, Miquel, desde el primer momento, ordeix ya una vil trampa. Miquel Paleòlego, el xor Miqueli de Muntaner, es el antagonista en el planteamiento de nuestro cronista, el antihéroe. Sus armas son la traición y la falsedad, porque es un militar fracasado y un representante conspicuo de la maldad griega:

"
E vejats grecs quines gents són, ne Déus con los ha aïrats, que xor Miqueli, fill major de l'emperador, passà a l'Artaqui, ben ab dotze mília hòmens a cavall e ab cent mília hòmens de peu, que anc ab los turcs no es gosare n combatre, sí que se n'hac a tornar ab gran vergonya. E en aquell lloc de l'Artaqui on era ell estat e se n'hac a tornar, aquí tramès l'emperador lo megaduc ab sa companya, qui no eren mas mil cinc-cents hòmens a cavall e quatre mília hòmens a peu"
.
(Muntaner 1926-1951, 25, 12-20)
Más adelante Muntaner trata de probar irrefutablemente la maldad intrínseca de Miquel;
el asesinato de Roger se presenta como la demostración de tal teorema moral: el que para Roger es lealtad, para Miquel es alevosía.
La vida de Roger es el hilo mismo de la narración muntaneriana;
ningún cedazo crítico o reflexivo se interpone entre una y otra. Al contrario, el cronista se esfuerza en aportar argumentos que justifiquen su verdad: Roger es un hombre en quien conviven en armonía «cordura e poder». Miquel es un ser execrable. No creo que haga falta insistir más. Veamos sólo la escena dónde, a comienzos del suyo periplo oriental, Roger consigue frenar el alud de los almogávares que se lanzan contra los genovesos (otra raza perversa). El emperador está horrorizado ante la idea que los aragoneses, a duras penas acabados de llegar, sean capaces de organizarle un conflicto irreparable con la poderosa república ligur. Roger de Flor no dice ni una palabra, basta con su presencia, su gesto, por reducir la furia desbocada de la tropa:


E tantost lo megaduc cavalcà en un cavall ab la maça en la mà, ab tots los rics-hòmens e cavallers qui ab ell eren anats, qui el seguiren;
e anà-se'n ves l'almogaveria, qui ja volien esvair la vila d'En Pera, a féu-los-ne tornar. E així l'emperador romàs molt pagat e alegre”
.

(Muntaner 1926-1951, 24, 16-21)

La narración de Muntaner tiene un punto de inflexión grave con el asesinato a traición de Roger tras su retorno triunfante de la campaña contra los turcos al Asia Menor. Brutalmente, la vida del héroe, que nos ha sido presentada como el hilo narrativo, desemboca en el peor de los fracasos. La virtud sucumbe delante de la maldad y el propio emperador ve con buenos ojos la eliminación física de toda la tropa de Roger de Flor;
una tropa que, según que parece, sólo el difunto estaba en condiciones de dominar. La desbandada de los almogávares es la desbandada de la crónica misma. No hay historia por explicar;
lo que más se echa de menos sobre todo es un modelo literario. Muntaner no tiene héroes de repuesto. Ni Bernat de Rocafort, ni Berenguer de Entença, ni Bernat de Estanyol, ni los príncipes aragoneses que aparecerán más tarde dan la talla del caudillo capaz de guiar una expedición militar a una victoria definitiva.

Muntaner llena el vacío narrativo con algunos recursos que consiguen salvar, cuando menos desde el punto de vista literario, el gran fracaso de la expedición almogávar en Oriente. Muerte, pues, Roger de Flor, el entusiasmo de Muntaner sólo puede tener como objeto la tropa, la hueste global y anónima, o la actuación personal del mismo cronista. La pandilla de los almogávares, cuerpo sin cabeza, desierto de amigos, de bienes y de señor, y acorralado en tierra extraña, no tiene más salida que potenciar hasta el paroxismo su capacidad de respuesta a la violencia. Y he aquí que la ferocidad desenfrenada no solamente consigue salvar a los almogávares, sino que se transforma incluso en un motivo justo de orgullo, perfectamente digno de ser proclamado desafiantemente a la cabeza de los años. Tras derrotar las tropas imperiales a Apros, los catalana-aragoneses recogen un riquísimo botín sin que nadie los salga al encuentro;
los griegos esperan en vano:

E llevam lo camp, e portan-nos-en ben deu mília carros (que cascun càrrou tiraven quatre brúfols), e de bestiar tant, que tota la terra cobrien. E haguem guanyat sens fin, molt més que a la primera batalla. E d'aquella hora avant fo vençuda Romania;
e los haguem mesa així la paor al cos, que no podi'hom cridar: «Francs! Francs!,» que tantost no pensassen de fugir"
.
(Muntaner 1926-1951, 59, 14-21)
Antes de llegar a este punto la tropa, aun así, ha sufrido y ha reaccionado caballerescamente delante del reto que representaba la hostilidad imperial, el asesinato de sus mensajeros en Rodristos, las vejaciones sin fin a qué ha sido sometida. La decisión del consejo de la hueste cuando emprende el que con el tiempo se denominó «la venganza catalana» es presentado en los términos de un voto caballeresco:


E el otro consejo era este ... que más valía morir a honor que vivir en deshonor. Qué os diré? La fin fo del consell que de tot nos combatéssem ab ells, e presem la guerra, e que tothom morís que àls hi digués..

Muntaner en persona hizo, según nos explica, el acto extremo de quemar las naves por cortar cualquier posible retirada. Muntaner, además, asume personalmente una parte importante del poder en momentos de suma necesidad. Y también en momentos de suma necesidad conseguirá sacar tajada de una estrategia tan antigua como ingeniosa. Esto es precisamente el que se nos explica al capítulo 227, el más emocionante de todo el relato de la aventura griega, situado aproximadamente hacia la mitad del texto.
Muntaner, general en funciones de una Galiopoli desguarnida, es capaz, como en las novelas antiguas, de poner las mujeres disfrazadas de soldados a las almenas y de resistir a la lluvia de flechas que le disparan los pérfidos, que pretenden aprovecharse de su extrema debilidad. Muntaner lleva a término con ejemplaridad una técnica de combate perfectamente digna del espíritu de los almogávares: como vencer con ingenio un enemigo que dispone de medios muy superiores.
La ferocidad y la razón de los buenos enfrente de la arrogancia y del despliegue de mediados de los malos: Muntaner y el hidalgo genovès Antonio Spinola. La ostentación no sirve de nada delante de la «verdad» desnuda y cruda. Muntaner y los suyo vencen los genovesos precisamente porque se disponen a luchar prácticamente desnudos:

"
... e en camisa e en bragues, cascun ab una darga e ab llança a la mà e ab les espaes cintes e el punyal, io els fiu aparellar. E con lo capità, ço és a saber N'Antoni Spíndola, ab tots aquells bons hòmens, ab les cinc senyeres, foren venguts a la porta ferrissa del castell, e hagren donada batalla molt forts una peça, en guisa que la major part traïen la llengua de set e de calor, jo em comané a Déu e a madona santa Maria, e vaig fer obrir la porta"
.
(Muntaner 1926-1951, 73, 25-74)

Muntaner ha salvado sus subordinados y adquiere delante de sus ojos aquella aureola paternal que tanto lo emociona;
como nos explica páginas más adelante, cuando se acuerda de unos contingentes turcos que ya mencionó Rex, que en un momento determinado se sumaron a la compañía y que resultaron ser incluso de mejor trato que los mismos cristianos;
sobre todo porque «ellos hacían cuenta de mí casí como de un padre».
Por ello amigo Rex no te debes dejar impresionar por la heroicidades, que lo fueron, de los almogávares descritos por Muntaner. Él, cuenta lo que le conviene y omite reiteradamente lo que no, idealiza cuando no a los soldados, sí a sus jefes. En definitiva eleva al olimpo literario de los héroes a una simple pandilla, a veces numerosa, de granujas.

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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 12:47 pm

Publicado: 18 Sep 2006 11:51 am Asunto:

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Uff!! Vaya intervenciones, más extensas e interesantes, me han gustado un montón.

A mí también me parecen los escritos de Muntaner más cercanos a la literatura que a la historia, y si además tenemos en cuenta que los escribe bastantes años después de que sucedieran, podemos concluir que literalizó la epopeya almugabar, pero estaremos de acuerdo en que es una muy buena historía, y en que esos hechos sucedieron de alguna manera.

Venga un saludo ya seguiremos charrando.
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:04 pm

Publicado: 18 Sep 2006 06:02 pm Asunto:

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Muy bien por los, Rex y Benplantat. Éstas son las aportaciones que nos hacen aprender.
Y aprovechando, voy a dar mi parecer también sobre alguna de las cosas que comentais.

Yo creo que cuando hablamos sobre la nacionalidad o el origen de los almugávares, sólo podemos intentar fijar su procedencia, es decir, de que reino creemos que podían llegar, pero no se debe confundir con otorgarles un sentimiento nacional, ni mucho menos. Quizás Muntaner, que por cierto es quien tiene el perfil menos almugávar de todos los almugávares, pueda transmitir un fervor desmesurado hacia la casa de Aragón por un lado, y hacia Cataluña por otro. Pero la realidad es que la inmensa mayoría de los mercenarios que describe, con todo que procediesen de Aragón, Valencia y Cataluña, tenían una forma de entender la patria muy personal, y únicamente recurrirán a ese argumento cuando se vean en la necesidad de hacerlo, bien porque de esa manera pueden conseguir mayores beneficios, o bien porque se encuentren en peligro y busquen la ayuda de los reyes de Aragón o de Sicilia.
Por eso, y como buenos mercenarios que eran, lucharán durante sigos (XII y XIII) para el rey de Aragón o el de Sicilia, pero no se lo pensarán dos veces para entrar al servicio de bizantinos o de franceses, o para admitir entre sus filas a alanos o a turcos.
O sea, que esa dedicación tan “profesional” al noble oficio del crimen no los hacía menos aragoneses, catalanes o valencianos de nacimiento, pero en realidad su única patria verdadera era el saqueo.

Respecto a los testimonios que existen de la larga campaña de los almugávares por Grecia, es verdad que la crónica de Muntaner es nuestra principal referencia (aunque en un 50% de lo que afirma sólo ocurriese en su imaginación, al menos tal y como lo cuenta), pero yo creo que sin ninguna duda es muchísimo más veraz, detallada y extensa la crónica de Paquimeres. De hecho, éste sí que era un verdadero cronista heredero de la más clásica tradición griega, mientras que el de Peralada sólo se pone a escribir en sus últimos años y con la única intención de no dejar que su historia quedase olvidada, viendo quizás que el resto de cronistas de la corona no apreciaban en exceso su aventura griega, y sumándole a ello una buena parte de egocentrismo ya que se coloca a él mismo como uno de los protagonistas y de los héroes de aquella gesta.
Muntaner no era un ingenuo. Sabe perfectamente lo que escribe y porque lo hace. Y del mismo modo, lo que no cuenta, es decir, lo que esconde, lo hace muy conscientemente.

Benplantat, cuando te refires a Adrianópolis (o Andrinópolis) a propósito de Tirant lo Blanc, dices algo que quizás no entiendo bien su sentido. Dices que Adrianópolis "
no vió caer ningún almugávar"
. Creo que no querías expresarlo así, ya que precisamente fue en Adranópolis en donde cayó muerto Roger de Flor, y junto a él, una cantidad de almugávares y comerciantes catalanes que varían dependiendo de la versión de Muntaner (1297 muertos más los comerciantes), de la de Paquimeres (90 más los comerciantes), o la de Grégoras que dice que casi todos los almugávares que estaban en la ciudad escaparon.

Se te escapa por ahí una de esas afirmaciones tuyas de buen catalán. Dices que los ducados estuvieron vinculados hasta 1388 a Cataluña. Vamos a ver, que no. Que los almugávares no mantuvieron ningún vinculo con ninguna entidad política o administrativa que se llamase Cataluña. Organizaron su propia administración y cuando recurrieron a la colaboración externa, esta no fue otra que la de la casa de Aragón o la de Sicilia. Por otra parte, a la hora de referirse a los ducados gobernados por los almugávares, se suele olvidar que, además de los de Atenas y Neopatria, existían otros no menos importantes, pero que casualmente nunca son mencionados por los grandes cronistas catalanes (que realmente son los únicos que ha habido, salvo alguna excepción como la de Setton o la de Echevarría). Este sería el caso por ejemplo del ducado de Salona, el cual no era gobernado por los almugávares bajo el amparo de los reyes de la corona, sino que directamente pertenecían a Aragón. Pero claro, estos detalles se han ido quedando por el camino.


Rex, yo creo que Muntaner no es precisamente la mejor fuente para guiarse en el período en el que los almugávares dominaron los ducados griegos, y es que en absoluto fue testigo de lo que allí sucedió (de hecho así lo dice él mismo). De nuevo para hacernos idea de lo que pasó a partir de 1310 en el sur de la península helena hay que recurrir a las fuentes griegas y, en este caso a las francesas, ya que toda aquella zona había quedado bajo el control franco, incluso después de la reconquista de Constantinopla por parte de los bizantinos.
Pero luego, además de las crónicas ya conocidas, existen pequeñas joyas que nos hablan de los almugávares y de sus "
hazañas"
durante esa época, y que, curiosamente, tampoco mencionan los grandes escritores sobre esta cuestión. Porque será? A lo mejor es porque una de estas obras despreciadas (aunque aporta datos muy importantes y exactos), no está escrita en latín, ni en catalán. Resulta que está escrita desde el inicio hasta el fin en aragonés, y por un aragonés que marcó la historia del Mediterráneo medieval: Fernández de Heredia con su crónica de la Morea o Libro de los fechos.

En fin compañeros, que me han gustado mucho las dos aportaciones y que estoy esperando que colgéis las siguientes.
Ala, a beber y a reñir! qué no va ser todo pensar.
salut
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:05 pm

Publicado: 18 Sep 2006 06:44 pm Asunto:

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Ya sabía yo que se me olvidada deciros alguna cosa más.
Es por algo que se suele decir tanto que al final ha quedado como única verdad. Es sobre las leyes por las que se gobernaron los almugávares durante el gobierno de Grecia. De tanto oirlo parece que sólo se rigiesen por los Usatges de Barcelona (que no de Cataluña), cuando en realidad está documentado que emplearon tanto los Usatges como los Fueros de Aragón para organizar los ducados.
Esta es otra de esas pequeñas cuestiones que de no mencionarlas, han caído en el olvido haciendo parecer que sólo existió la parte catalana. Pero la verdad es cabezuda y se empeña en desaparecer.
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:05 pm

Publicado: 19 Sep 2006 11:41 am Asunto:

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No ha estado nada mal las tres últimas intrevenciones de rex, bemplaltat y Abechuch.
Me han gustado mucho, sobre todo las puntualizaciones de Abechuch, que te permiten comprender muchas cosas de como se ha enfocado siempre el tema de los almogávares, y a causa de qué.
Por otra parte la revisión que nos hace bemplatat de Muntaner también es interesante, espero que no sea la última pues creo que tiene más que decir, ya que contribuye a desmitificar una de las principales fuentes de información a las que siempre nos referimos casi como irrefutables.
¿Estás de acuerdo Rex?
Espero seguir aprendiendo de vosotros

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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:06 pm

Publicado: 08 Oct 2006 09:44 am Asunto:

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N A C I Ó N A L M O G Á V A R
Los almogávares entraron en la política latina como intrusos indecorosos, por lo que durante mucho tiempo pese a lo que más tarde se halla querido dar a entender, fueron muy impopulares, tanto en Grecia como en la Morea. Tenían disposición para hacerse con notorios enemigos, la lista es larga: el emperador Andrónico II, el rey de Tesalia, los barones francos de Acaya, el príncipe Felipe I de Tarento, el gobernador veneciano del Negroponte, y por último el papa desde su sede de Avignon. Este último era el celador celoso de la legitimidad latina en el oriente Bizantino.
En el fondo todos ellos esperaban pacientes y seguros en que aquella compañía de mercenarios y aventureros extranjeros que gobernaban sobre la Beocia y el Ätica se vendría abajo tarde o temprano. Pero tuvieron que aprender ha esperar mucho tiempo, tres cuartos de siglo.
Si recordamos nuestro propio pasado, veremos como el régimen de Franco sólo comenzó a legitimarse cuando las potencias vencedoras en la segunda guerra mundial empezaron a reconocerlo. Algo pasó similar con las tierras conquistadas por los almogávares. Venecia fue el primer estado en reconocer la nueva territorialidad de la Compañía. He aquí como una dudosa unidad militar, mejor dicho mercenaria, una Compañía, pasa a cimentar los pilares de un estado.
Los venecianos pasaron a resignarse con la presencia de los almogávares dentro del ducado de Atenas. A ello contribuyó que la compañía era también enemiga de los genoveses, y después del asesinato de Roger de Flor, lo eran también del Emperador. Los venecianos habían estudiado las actividades de los catalanes en Oriente , sin un interés especial, pero cuando se establecieron finalmente en la Tesalia del sur y en el Ducado de Atenas, seguidamente hicieron amistades con algunas etnias turcas, y además aprendieron las artes de la piratería costera, los venecianos que se hallaban en sus bases comerciales demasiao cercanas al Negroponte empezaron a sentirse alarmados con la molesta presencia de aquellos indeseables veinos.
La República de Venecia pasó inmediatamente a firmar con ellos un tratado por doce años en Constantinopla en noviembre de 1310, mediaba el propio emperador y los embajadores del Dux de Venecia. Entre otras cláusulas y esperando que los almogávares hicieran lo mismo, los venecianos se comprometían a no entrar en los territorios dominados por la Compañía. Que para más INRI, pues al fin y al cabo eran mercenarios de oficio,se encontraban en esos mismos momentos contratados por el francés Gautier de Bienne, que los había requerido para la defensa de su propio territorio. El resto de las clausulas eran de carácter comercial pero aseguraban el tráfico de mercancías para los comerciantes catalanes, también había otras que les rogaban no alistar a turcos en sus filas, pero fueron capaces de encontrar turcos cristianos, los turcoples, y que no comerciaran con esclavos cristianos, al parece también hallaron fórmulas para no cumplirlas.
Pues aunque ahora se les reproche, y se les reprocha muchas cosas, las bases de cualquier estado, y más si es nuevo, son económicas. Algo que los venecianos compredieron hábilmente desde el principio
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:07 pm

LOS ALMOGÁVARES EN LA BATALLA DE LA FALCONARA, según Jerónimo Zurita,


Descubriendo el príncipe (de Tarento) que aquella gente iba contra él, deliberó de salir al encuentro, o porque por aquella parte no había forma de recogerse en las galeras que no se podían acercar a la tierra y estar en alta mar y hacer tiempo contrario, o porque tuvo por cosa vergonzosa huir a los enemigos, pues no se podía hacer sin mayor pérdida;
y así se detuvo en el campo de La Falconara ordenando sus gentes.

Ordenó tres haces, y en la primera estuvo su mariscal que se llamaba Brolio de Bonzi;
y en la segunda se puso el príncipe contra el pendón de don Blasco de Alagón porque no parecía ningún estandarte real;
y en la tercera mandó que estuviese Roger de Sant Severino conde de Marsico hijo del conde Thomás de Sant Severino, contra los pendones de los ricos hombres del rey que eran el conde de Claramonte, Vinchiguerra de Palici, Matheo de Términi, Bernaldo de Queralt, Farinate de Ubertis y contra los de Castrojoán que por la mayor parte fueron con el rey.

También por consejo de don Blasco mandó el rey ordenar otras tres haces y don Blasco se puso a la mano izquierda con los almogávares;
y a la mano derecha estuvieron los barones y ricos hombres con sus gentes;
y el rey se puso en medio y quedó con su batalla algo rezagado. Y saliendo las dos haces delanteras por los lados, como no se hubiesen desplegado los estandartes y pendones reales, creyendo el príncipe que sólo don Blasco se hallaba por general con aquel ejército, no esperó de ser acometido, antes movió con gran confianza a dar la batalla y herir en la batalla de don Blasco.

Viendo aquello don Blasco y que el rey se detenía porque armaba algunos caballeros a grande priesa, le envió a decir que pasase adelante con la caballería, porque la batalla se mezclaba, y los proenzales de caballo que llevaban ballestas hacían mucho daño en los almogávares.

En este medio el conde Roger de Sant Severino rompió la batalla de los ricos hombres, y el príncipe teniendo por cierta la victoria hirió tan furiosamente con su caballería contra el pendón de don Blasco que estuvo en punto de hacerle abatir;
pero no pudiendo romperle pasó por donde había rompido el conde de Sant Severino;
y entonces don Blasco acometió por un lado y hizo grande daño en los enemigos.

Los franceses y napolitanos peleaban como con gente vencida;
pero a ninguno de los capitanes del rey faltaba ni consejo ni esfuerzo, y los unos estaban con la prosperidad muy feroces y a los otros incitaba la vergüenza y empacho, teniendo a su príncipe delante que sabía y solía aventurar su persona de los primeros.

Estuvo la cosa en tanto peligro que se refiere que uno de los barones principales que se hallaban con el rey, viendo que los enemigos con grande ánimo persistían peleando y caía mucha gente, le requirió que se saliese de la batalla;
y el rey dijo que él había puesto su persona en aquel trance para aventurar la vida por su justicia y por sus fieles vasallos, pues allí se remataba todo;
y que él y los que pensasen imitar a los traidores huyesen si quisiesen.

Entonces por su mandado un caballero que llevaba su estandarte le tendió y el rey les dijo que aquel negocio era más hecho de venganza que de competencia;
y arremetió el primero de su batalla y siguiéronle algunos caballeros;
y allí se mezcló una muy brava pelea;
y fue herido el rey en el rostro y en un brazo.

Viendo los almogávares que la batalla estaba tan trabada que la gente de caballo no les podía hacer ningún daño ni había lugar de arremeter, dieron en ellos con tanto ímpetu con sus lanzas y dardos que hicieron muy grande estrago y murieron muchos de la misma caballería del rey. Estando aún la victoria dudosa, el príncipe de Taranto y un caballero de la parte del rey llamado Martín Pérez de Orós, que fue de los muy esforzados y de gran valor que hubo en sus tiempos -que después fue castellán de Amposta y tuvo gran lugar en el consejo de estado del rey don Jaime-, se encontraron y comenzaron a herir sin que el príncipe fuese conocido.

Y Martín Pérez, que era de grandes fuerzas, hirió de la maza al príncipe, y él le hirió con un estoque por el rostro. Y viéndose herido cerró con el príncipe y hirióle en la cara;
y viniendo a los brazos echóse con él a tierra. Cuando el príncipe se vio así asido, con temor de la muerte, dijo quién era y deteniéndose Martín Pérez hizo llamar a don Blasco que estaba muy cerca, y mandó a dos almogávares que se llamaban Domingo Gil y Arnal Fuster que le matasen. Pero fue su ventura que no muriese aquel príncipe a manos de aquella gente y que fuese preservado para ser mucha parte para la paz que entre estos reyes se hizo.

Sucedió así: que aunque los del príncipe iban de vencida y se retraían, luego se movió un rumor entre la gente del rey don Fadrique publicando que docientos caballeros franceses debajo de un estandarte se habían juntado en un cerro, los cuales querían reparar la batalla y restaurar lo perdido. Entonces acordándose don Blasco que por otro semejante ardid como aquél fue Conradino vencido siendo vencedor, pareciéndole que aún restaba mucho por hacer, movió con Juan de Claramonte y con los que allí estaban para acometer aquellos caballeros y dejaron al príncipe en poder de Martín Pérez.

Mas el rey, que luego acudió a aquella parte, mandó a Pedro Coscollán y a otros de su guarda que llevasen al príncipe ante él y encomendólo a Martín Pérez de Orós y a Pedro de Orós su hermano y a Garci Ximénez de Aybar.

Siendo el príncipe rendido hizo lo mismo el conde Roger de Sant Severino, y Brolio murió peleando;
y aquellos docientos caballeros que por la mayor parte eran napolitanos no osaron esperar a don Blasco, y pusiéronse en huída y todos, sin escapar ninguno, fueron o presos o muertos. Y entre ellos murió Pedro Salvacoja el cual se había escapado de la batalla de Orlando y se pasó al rey Carlos y le entregó a Iscla.

Fue esta batalla el 1.º día del mes de deciembre deste año. Y porque las galeras en que había el príncipe ido estaban desarmadas en las islas de Trápana, el rey mandó a los de Palermo que con las galeras que tenían y con las de genoveses que estaban en su servicio de las cuales eran almirante Gil de Oria, fuesen contra ellos. Y fue llevado el príncipe de Taranto al castillo de Chefalú a donde el rey Carlos su padre estuvo algún tiempo en prisión;
y el conde Roger de Sant Severino al castillo de San Julián;
y los otros prisioneros se repartieron por los otros lugares.
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:12 pm

Publicado: 10 Oct 2006 02:32 pm Asunto:

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Estoy segura de que tienes más material de J. Zurita. Anímate a seguir poniéndolo, y no tiene que ser necesariamente guerras, que ya sé que os gustan.
A mi es que me interesa la parte más social de ellos, imaginar como vivían, como era su forma de pensar, de comportarse, las relaciones el matrimonio. Y todos esos aspectos que dejáis de lado al enterner el fenómeno almogávar, como algo puramente bélico.
Los almogávares fueron un pueblo puesto en marcha, y acompañado nunca lo olvidéis de sus mujeres e hijos. Y sin los unos, no se hubieran mantenido los otros.
Nos vemos.

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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:20 pm

Publicado: 10 Oct 2006 03:47 pm Asunto:

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Hola Vicenta, tu siempre empeñada en ver a los almugábares como personas hogareñas y pacíficas, pues te voy a poner la letra de la canción de LURTE, EN A GUERRA Y EN L'AMOR, la letra es de Roberto Serrano, de la Orquestina del Fabirol.

Farto de peleyas d'otri
cuan a luita se remata
atro campo de batalla
más difizil a yo aguarda.
Si, muller, a la fin torno ta casa
pos tu yes a mía unica patria.

Fastiau de muerte y sangre,
ta ferir con a mia berra
nomás quiero a tuya guerra
si tu la quiers prenzipiar;

dixaré o rancuello si fa falta
ta ficar a mia rasmia an que te calga.

A seteguera que porto
l'afogaré n'o deseyo
que m'aplena cuan te beigo
anque tu me digas "
fui"

Fui que no, no te fará o morro clo
si no fas buenas trazas ta l'amor.

Cuan arribo a o canto tuyo,
per gran que sía l'escamallo,
no trobo millor treballo
que afogar-me n'o bercher
amagau que ruxia la tuya fuen,
a que tiens n'ixe güerto tan calién.

O licor más espritoso
beberé d'a tuya boca.
m'importa igual si a redota
ye reblar debán de tu
y meter as mias armas a's peus tuyos
o broquel, o cultro y o tieso chuzo.

Si no tiengo as armas prestas
u si yo no doi a mida.
tendré mui bien merexida
a carraña más salbache.
tornaré con pazenzia a parar cuenta
d'a rezeta ta apañar o frechinache

Si un almugabar zereño
en ye de berdá, no escusa
l'afalgo y a suabura
que emplega ta conquistar;

ixa si que ye una batalla fura
y a que diz si ye un ombre con balura.

Y si a murria me burniase
u si me benze a galbana.
tu me podrás fer a tana
contino, terne que terne;

a lizión que en a guerra y en l'amor
cal quitar: que nomás qui rebla pierde.

Si alguién quiere puede traducirla, yo no me atrevo por no meter la pata en alguna cosa, y por que además me encanta tal como suena en aragonés.
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:21 pm

Publicado: 10 Oct 2006 09:04 pm Asunto: Hubo almogávares en Tierra Santa?

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Otro extracto de don Jerónimo Zurita:

Número de fustas (barcos) y gente que juntó el rey en su armada para la tierra santa. Era la armada de treinta naos gruesas y algunas galeras, e iban en ella más de ochocientos hombres de armas, gente muy escogida y las mejores compañías de almogávares y ballesteros, y los maestres del Temple y del Espital (Hospital), el obispo de Barcelona, el comendador mayor de Alcañiz, don Galcerán de Pinós, el sacristán de Lérida que después fue obispo de Huesca, don Fernán Sánchez (de Castro, bastardo de Jaime I con una Antillón) y don Pedro Hernández (de Híjar) sus hijos, don Jimeno de Urrea, don Pedro de Queralt y otros ricos hombres y caballeros hasta número de trecientos.
Hácese el rey a la vela en Barcelona. Hízose el rey a la vela en aquella playa a 4 del mes de septiembre de este año de 1269;
y aquella noche faltó el viento estando a cuarenta millas;
y por consejo de Ramón Marquet volvió a la playa a recoger su armada y no halló sino una galera porque todo el resto de la armada había recorrido hacia la costa de Ciges (Sitjes);
y con aquella galera volvió el rey a ponerse en alta mar;
e hicieron su viaje la vía de Menorca.
Por cuatro días padece gran tormenta al entrar en la isla de Menorca. Al tercero día estando a la entrada de la isla de Menorca tuvieron viento contrario y luego sobrevino tan recio temporal y tanta furia de vientos contrarios unos de otros, que estuvo el rey en peligro de perderse y la mayor parte de la armada, porque el temporal era grande y combatían de todas partes los vientos;
y duró sin cesar la tormenta casi por cuatro días continuos. Habíase pasado el rey a una nao al tiempo que se levantó la tormenta cuyo capitán era Ramón Marquet;
y los que con él estaban y los capitanes y pilotos de algunas naves que se le pudieron acostar, le suplicaban que no quisiese contra la fortuna y vientos porfiar de proseguir el viaje, pues el temporal era tal que no podían bastar a revencer la furia y contrariedad del tiempo, y algunas de aquellas naos habían perdido los timones y árboles y no podían resistir a la tormenta;
y de los caballos que llevaba la nave del rey perdieron quince caballos y más de ciento de los que iban en las otras naos.
Llega el rey a Aguasmuertas y de allí pasa a Mompeller, de donde se vuelve por tierra a Cataluña. Sosegándose algún tanto el viento que era contrario, arribó el rey a Aguasmuertas (Aïguesmortes), pero no pudo tomar el puerto aquella noche por causa del viento de la tierra que los echó junto a Agda. Otro día entró en el puerto de Aguasmuertas y salió el rey a tierra y fue para la iglesia de santa María de Valverde a dar gracias a Dios por haberle librado de aquel peligro. Allí salieron a recibir al rey el obispo de Magalona y un hijo de Ramón Gaucelin;
y fuese para la villa de Mompeller (Montpellier) a donde estuvo algunos días y de allí se volvió por tierra para Cataluña.
Prosigue parte de la armada su viaje y las naves llegan a Acre. Parte de la armada prosiguió su viaje y las naves que tuvieron viento de lebeche tan lleno y largo que pudieron ir a orza, corrieron con él hasta llegar a Acre;
entre las cuales fueron las naves de don Pedro Hernández almirante de la armada y de don Fernán Sánchez, sus hijos, y de don Jimeno de Urrea. Y hallaron la tierra muy estragada y perdida;
y que los cristianos habían poco antes perdido un castillo muy fuerte que llamaban el Crache (el Krack de los Caballeros);
y había grande caristía de trigo. Y mandaron bastecer el lugar de la provisión de las naos y fueron muy bien recibidos del maestre del Espital. Don Fernán Sánchez y don Jimeno de Urrea volvieron por la isla de Creta y a la vuelta tocaron en Sicilia donde vieron al rey Carlos del cual fueron muy bien recibidos y festejados;
y según en algunos anales parece recibió don Fernán Sánchez caballería de mano del rey por lo cual se siguieron grandes celos y de ellos un implacable odio y discordia entre él y el infante don Pedro (futuro Pedro III) su hermano.

Prometo que si encuentro algo no bélico, lo posteo. Mientras tanto, aunque seguramente lo conoceréis, mi sin par dueña Vicenta, os recomiendo que entretengáis vuestros quehaceres con la bella historia de los amores de Roger y María en "
Bizancio"
del mago de las palabras, R. J. Sender. Sólo él podía poner el adecuado contrapunto a tanta barbarie .

Saludos
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:22 pm

Publicado: 11 Oct 2006 08:54 pm Asunto:

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Zurita es el historiador de los historiadores, centrado en los documentos y en las fuentes, pero árido como él sólo. Un listín telefónico es más entretenido, aunque tambièn es un manantial de datos y, casi siempre, contrastados.

Más información:

http://www.aragob.es/pre/cido/zurita.htm
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:23 pm

Publicado: 11 Oct 2006 09:02 pm Asunto:

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saludos celtiberokarmipoka, m'agradan mucho tus intervenciones, me gusta tenerte por nuestro charradero, un lujo.
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CeltiberoKarmipoka
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:23 pm

Publicado: 13 Oct 2006 08:32 pm Asunto:

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El Asedio de Módico por Arenós, después de abandonar su soldada con el Duque de Atenas, y acudir a Gallípoli con Montaner, según la "
EXPEDICION DE CATALANES Y ARAGONESES AL ORIENTE"
de Francisco de Moncada

"
Parecíale a Fernando Jiménez de Arenós que, para la buena marcha de sus cosas, importábale tomar alguna plaza donde pudiese tener cuartel a parte del que tenia Rocafort, porque su condicion no daba lugar á que pudíesen vivir juntos. La nobleza de sangre de Fernan y su trato llevaban tras si á muchos de los que seguían á Rocafort, pero temiendo su ira como del mas poderoso, no osaban descubiertamente dejarle sin tener la seguridad de alguna plaza. Modico lugar del enemigo mas vecino, puesto á la parte del estrecho, al medio dia de Galípoli, fue lo que pareció intentar de ganarla por sorpresa;
y como no les sucedió bien, pegados casi al lugar se fortificaron, y abrieron sus trincheras. Condenaban la resolución de Fernan los bien entendidos del arte militar, porque con 200 infantes, y ochenta caballos que solos tenia, no se podria emprender cosa tan difícil como lo era ganar un pueblo, habiendo dentro setecientos hombres para tomar armas, pero la vileza de sus ánimos, y la constancia de los nuestros, hizo facil lo imposible. Cuando á una nación le falta la industria y el valor, forzosamente ha de dar buenos sucesos al enemigo que la quisiere sujetar, porque ni el número de la gente, ni la defensa de las murallas, le sirve de reparo. Los miserables Griegos de este pueblo con ser 700, y los nuestros apenas trescientos, se encerraron dentro de sus murallas como si todo el campo de los Catalanes les sitiara, sin salir á pelear ni á deshacer lo que su enemigo trabajaba para su ruina. Fernan Jiménez levantó un trabuco, y con él batió algunos dias lo que parecia mas flaco, pero tiraba piedras de tan poco peso, que no hacia daño en sus murallas fuertes, y muy levantadas. Arrimabanse escalas algunas veces, y todo fue sin fruto. Montaner de Galípoli socorria con bastimentos y vituallas;
solo los nuestros cuidaban de asegurarse dentro de sus fortificaciones, dando cuidado al enemigo, y rendirle á vivir mas descuidado. Con su asistencia y pertinacia alcanzaron al fin lo que pretendian, porque los Griegos después de largos siete meses de sitio, creció en ellos el desprecio de sus enemigos, y al mismo paso el descuido de guardarse. Las centinelas eran pocas, y esta no muy ordinarias. El primero de Julio celebraron los Griegos dentro de su pueblo con gran solemnidad una de sus fiestas, y como el mayor de sus deleites es el de el vino, vicio que en todas las edades infamó mucho esta nación, bebiendo de manera, olvidados de que el enemigo estaba sobre sus murallas, y atento a las ocasiones de su daño, que unos bailando, otros á la sombra durmiendo, dejaron de guarnecer las murallas como solian. Fernan Jiménez desesperado ya de que Modico se le rindiese, y de tomarle, estaba dentro de su tienda dudoso de lo que habia de hacer, cuando las voces y algazara de los que bailaban le sacó de su tienda. Poco á poco se arrimó a las murallas, reconociéndolas sin gente, mandó que ciento de los suyos diesen una escalada, y él con lo restante acometeria la puerta. Pusose con diligencia increíble esta ejecucion en efecto. Los ciento arrimaron las escalas, y subieron hasta setenta de ellos sin ser sentidos, y ocuparon tres torreones. Los Griegos despertando de su sueño tan dan dañoso, tomaron las armas, incitados mas por la fuerza del vino que por su valor, y procuraron hechar de los torreones á los nuestros. En este combate ocupados todos, no acudieron á la puerta que Fernan habia acometido, y asi sin tener quien la defendiese, la puso por el suelo, y entró á pié llano por el lugar, dando por las espaldas á los que combatian los torreones. Fuéronse retirando y defendiendo en las torres estrechas de las calles, y últimamente pusieron sus seguridad en la huida, y con ella dejaron libre el lugar y el castillo á Fernan, con la mayor parte de sus haciendas. Este fin tuvo el sitio de Modico, y la dichosa pertinacia de un Aragonés, en los ocho meses que duró este sitio. No hallo cosa notable de escribir de los nuestros que estaban en los demas presidios, solo ordinarias correrias la tierra á dentro para buscar el sustento forzoso"
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Dic 25, 2006 1:24 pm

Publicado: 14 Oct 2006 09:39 pm Asunto:

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Este (el de la Flor) a tratar de la nueva
campaña al punto marchó
a Andrinópolis, do estaba
con su cohorte el traidor
Príncipe Miguel, que regia
Pompa ante él desplegó.
Disponiendo su regreso
Al campamento español
Se hallaba, cuando a un banquete
Espléndido le invitó
El príncipe…
que medita
¡quién sabe! Alguna traición.
Comienzan brindis: se ensalzan
con entusiasmo el valor,
la patria, el númen, la gloria,
de los guerreros la unión;

y entre los vítores se acerca
del festín la conclusión.
Es la señal, recio estruendo
Escúchase…
cual la voz
Del ronco trueno…
y avanza
Grande, infame legión
De asesinos, que sus hierros
Clavan en Roger de Flor.
¡Oh! Allí, sobre la tierra impura,
sangre hirviente derramó,
que un hondo y triste gemido
del corazón le arrancó.
Tendió la mirada al cielo…

Exhalando ¡ay! Con dolor
Su último suspiro a España
Y su pensamiento a Dios…


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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Sáb Dic 30, 2006 4:45 pm

Hola aquí tenéis la foto que tanto os llamó la atención. Hice mis averiguaciones. No es Roger de Flor.
Si queréis podemos jugar para ver quién lo averigua. Resultará interesante. Puedo daros de pista de que también se trató de un almogáver.
Lamento jugar con ventaja.


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http://www.youtube.com/watch?v=fLQt-oCvI-Q&
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Sáb Dic 30, 2006 4:49 pm

Hombre mercenario, ¡cuanto tiempo!
A ver, a ver...
Ya está!
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Sáb Dic 30, 2006 4:51 pm

Buén intento mañica. Pero no es. Es otro más antiguo. Y más bueno.
Sigue intentando, está un poco difícil.

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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Sáb Dic 30, 2006 8:18 pm

Hola mercenario88 hacía tiempo que no te dejabas ver por el campamento, yo creo que debe ser Pedro II de Aragón, el rey que murió en la batalla de Muret y que peleó en la de las Navas de Tolosa.
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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Sáb Dic 30, 2006 10:44 pm

Pues vaya pena que no sea Roger de Flor.
YO lo digo porque comociéndote mercenario 88, este grabado tiene un aire así como wagneriano, del anillo del NIbelungo.
Si es un almogávar, es un almogávar muy raro.
Y lo digo poruque tal vez como algunos consideran a Roger de FLor alemán, algo que no entiendo ya que nunca pisó alemania ni había nacido allí, a lo mejor digo, va y lo idealizán así a lo el Oro del Rhin.
Los tiros mercenario, digo las azconas, van por ahí ¿no?

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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Dom Dic 31, 2006 4:21 pm

No creo que el representado en el dibujo sea ni un noble ni un rey, pero me parece precioso como sostiene su estandarte, ¡los palos convertidos en cruz!.
Estoy intrigado ¿tal vez Roger de Lauria?

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MensajeTema: Re: Hechos,batallas y aventuras de los almogavares.   Lun Ene 01, 2007 8:43 pm

Yo ya sé
WIFREDO EL VELLOSO ¿?

¿cual es el premio por acertar?
¿un beso de Vicenta?

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ruben mira cortell
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MensajeTema: el cortell   Mar Ago 14, 2007 7:31 pm

Hola a todos/as:

Conzco pocas cosas sobre los almogavers, entre ellas que su nombre significa en arabe, el que arma barullo, o algo parecido.

Mi apellido por parte de madre es Cortell, no es muy corriente i siempre quise saber su origen, en mi arbol genealogico solo pude remontarme a mi bis abuelo que vivia en la serra d'Almudaina en Alacant, però se ve claramente la progresion de mi apellido en el cementerio de la ciudad medieval de Guadalest, donde parece que vivieron mucha gente con el apellido, Escoltell, Coltell i Cortell, i se aprecia una evolución del apellido durante siglos.

Mi teoria es que alli viveron o se retirarón muchos de los almogavers, i adoptarón como "
cognom"
"
apellido"
el nombre de su arma El cortell, i poco a poco fueron extendiendose por las comarcas vecinas.

Despera ferro!!
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